El cobre en la alimentación humana

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El cobre es un micromineral, metal traza o elemento traza que el organismo necesita para diversas funciones. Al igual que otros metales, una pequeña cantidad diaria es suficiente para cubrir todos esos requerimientos y, de hecho, cuando se ingiere en exceso es muy tóxico y puede generar problemas de salud graves.

Incluso existen patologías ligadas a la incapacidad del cuerpo para deshacerse del cobre adicional. Es lo que sucede en la enfermedad de Wilson.

Este mineral se considera un “oligoelemento porque la cantidad que necesitamos es pequeña en comparación con otros minerales (macrominerales), como el sodio, el potasio o el calcio”.

Funciones en el organismo

Entre las múltiples funciones en las que interviene el cobre en el cuerpo humano se pueden destacar las siguientes:

  • Mineralización ósea.

  • Formación de tejido conectivo.

  • Transporte del hierro.

  • Funciones antioxidantes.

  • Formación de mielina (capa protectora de los nervios).

  • Funcionamiento de la glándula tiroides.

  • Maduración de los glóbulos rojos y blancos.

  • Sistema inmunológico.

  • Cicatrización de heridas.

  • Desarrollo fetal.

  • Crecimiento.

  • Metabolismo de la glucosa.

  • Contractilidad del músculo cardiaco.

  • Metabolismo del colesterol.

  • Desarrollo cerebral.

Consecuencias del déficit de cobre

La ingesta diaria de cobre aconsejada en adultos es de 900 microgramos. “Esta recomendación varía en función de la edad (lactantes, niños, adolescentes…), así como de la situación fisiológica (por ejemplo, en las embarazadas)”.

Las principales manifestaciones clínicas asociadas al déficit de cobre son “anemia, neutropenia (disminución de los neutrófilos -un tipo de glóbulos blancos- en la sangre) y alteraciones óseas”. No obstante, aclara que “son inespecíficas y solo aparecen con la deficiencia grave, por lo que pueden no ser de utilidad para la detección precoz”.

Algunas de las consecuencias menos frecuentes de la insuficiencia de cobre en el organismo: “Hipopigmentación del pelo, hipotonía, disminución de la velocidad de crecimiento, aumento de la incidencia de infecciones y alteraciones en la inmunidad celular”.

La deficiencia de cobre es poco frecuente y añade otros posibles síntomas característicos: problemas articulares, ruptura de vasos sanguíneos, fatiga, debilidad, alteraciones en el sistema nervioso y arritmias cardiacas.

¿Es aconsejable tomar suplementos de cobre en algún caso? “Por lo general no y si se hace, normalmente es mediante un multivitamínico, no cobre aislado”: “Los pacientes con enfermedad de Wilson lo tienen completamente contraindicado”.

Una adecuada alimentación garantiza, salvo casos muy aislados, el aporte de las cantidades de cobre que necesita el organismo para llevar a cabo las múltiples funciones en las que interviene este elemento traza.

“El cobre está ampliamente distribuido en los alimentos, por lo que una dieta variada y equilibrada aporta la suficiente cantidad para cubrir los requerimientos diarios en la población general”.

Alimentos ricos en este mineral

El cobre se encuentra en muchos tipos de alimentos, como los siguientes:

  • Marisco (sobre todo, ostras y almejas).

  • Pescado.

  • Carnes magras.

  • Hígado.

  • Riñones.

  • Frutos secos oleaginosos.

  • Cereales integrales.

  • Legumbres (garbanzos, lentejas, alubias, guisantes).

  • Frutas deshidratadas (ciruelas, uvas pasas…).

Toxicidad del exceso de cobre

El cobre es un metal que resulta tóxico cuando se ingiere de forma abundante, pero es muy raro que eso suceda con las cantidades que tienen el agua y los alimentos. 

“El nivel máximo de ingesta tolerable para adultos es de 10.000 microgramos al día”

“La toxicidad crónica de origen ambiental es poco frecuente, presentándose en áreas geográficas muy específicas”, corrobora la presidenta del Codinugal.

Algunos estudios hacen referencia  “a una toxicidad por contaminación de las bebidas que se han almacenado en contenedores con cobre en su estructura”.

También se alude al “suministro de agua contaminada y la ingestión accidental de soluciones de cobre o nitrato de sulfato de cobre  y el envenenamiento crónico por cobre mediante la ingesta de alimentos es también muy poco común porque el hígado posee gran capacidad para excretar el exceso de cobre”.

“Es un mineral del que no debemos preocuparnos, ni para cubrir las necesidades nutricionales ni por el riesgo de intoxicación”, ya que es un elemento “que se obtiene adecuadamente siguiendo una alimentación saludable”.

Pero siempre hay alguna excepción, y en este caso son las personas que padecen la enfermedad de Wilson, que es un trastorno hereditario poco frecuente que hace que el organismo no pueda deshacerse del cobre adicional.

En los afectados por esta alteración genética del metabolismo del cobre, este mineral se acumula en el hígado, el cerebro y otros órganos vitales.

En condiciones fisiológicas normales, el hígado se encarga de filtrar el exceso de cobre y lo incorpora en el líquido de la bilis que se secreta, pero las personas con enfermedad de Wilson no pueden filtrar todo y, por eso, tiende a acumularse.

Además de someterse a un tratamiento para disminuir el depósito de cobre de los tejidos, a estos pacientes se les recomienda evitar la ingesta de alimentos ricos en este oligoelemento.

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